El juego de la silla


Cuando el dictador dejó la silla vacía, fue el general el que la ocupó. Pero ya esperaba turno, impaciente, el clérigo. 

Egipto


Cuando las protestas se hicieron insostenibles, las cortaron de raíz simulando la llegada de la democracia. 

Clamor en Egipto


Después de tanto tiempo, el pueblo está dispuesto a darle la vuelta a la pirámide hasta invertirla.

Una historia verdadera


Mi mayor condena es que nunca podré contar la verdad. Hay demasiada gente viviendo de mi historia.

Desconfianza

Los gobiernos son tan capaces de arrodillarse ante la desconfianza de los mercados como incapaces de escuchar ante el recelo de la ciudadanía.

La condena


Te utilizaron, te engañaron y, al final, no solo no te salvaste sino que te condenaron a mentira perpetua.